Egipto: La aparición de la escritura jeroglífica

Los primeros testimonios que han llegado a nuestros días pueden datar aproximadamente del año 3200 antes de Cristo. Se trata de grandes paletas con dibujos contemporáneas de los primeros faraones siendo la más famosa de todas ellas la paleta de “los Toros”.

Por otro lado el análisis de 70 estelas privadas contemporáneas del tercer faraón de la I Dinastía, Dyer (c. 2974-2927 a. C), permiten constatar la presencia de 21 fonogramas de una sola letra de los 30 que existían en Egipto, y de otros fonogramas parecidos con la aparición de ideogramas y determinativos.

Es decir, Egipto pasó en un corto lapso de tiempo de un sistema basado en la imagen al uso de signos correspondientes a sonidos.
Procedente de Abydos, la estela del “Rey Escorpión” y las numerosas estelas privadas son a la vez marca de propiedad, monumentos religiosos y, por primera vez, expresión de una esencia de poder real.

Por otra parte, se han encontrado en la tumba de Hemaka, contemporáneo del rey Den, quinto faraón de la dinastía I de Egipto de (2914-2867 a. C), dos rollos de papiro virgen. Este soporte era indispensable para una escritura muy evolucionada., pues permitía construir archivos en los que dejar constancia de los hechos de mayor importancia, como los que se relatan en la piedra de Palermo.

Sin embargo, según los datos que conocemos actualmente, fue en los comienzos de la dinastía IV, momento en el que aparece la autobiografía, cuando el sistema jeroglífico fue capaz de reproducir plenamente el discurso.