¿El “bello Adolf Hitler” pondrá en práctica la parte de su programa que exalta la lucha contra el capitalismo?

Hitler alcanzó la cancillería de Alemania el 30 de enero de 1933.

Por aquellas fechas en España los medios de comunicación no podían imaginar lo que el ascenso de Hitler al poder supondría a la postre para Europa y el resto del Mundo.

Transcribo a continuación parte de una artículo publicado en la madrileña revista Crónica el 12 de febrero de 1933 que trataba de explicar lo que significaba la expresión “nacionalsocialismo”:

“¿Un farsante? ¿Un ingenuo?

El de ahora es el segundo movimiento nacionalista alemán. ¿El primero? Napoleón lo provocó con sus conquistas en la primera década del siglo XIX. Del dolor de la derrota surgió, sin duda – lentísima gestación, evidentemente-, el Imperio de Bismarck. Del dolor de una derrota que Goethe – ladino- pudo soportar encogiéndose filosóficamente de hombros.

1918.Nueva derrota y nuevo despertar nacionalista. Los tiempos han cambiado, e Hitler se da cuenta de que no basta la exaltación de la patria para captar adeptos. Y encuentra la fórmula, mezca de nacionalismo y socialismo. ¿En que proporción? No se sabe. Ni los mismos jefes nazis lo saben. (Entre las muchas cosas referentes a su propio programa que no saben los jefes nazis.

Pero queda aún la duda, esta superduda: ¿Se trata, efectivamente de una mezcla de nacionalismo y socialismo -sea cual fuera la proporción- o de una substancia socialista adjetivada de nacionalismo? Porque en el espíritu de la lengua alemanam, la expresión “nacionalsocialismo” declara un substantivo, socialismo y un adjetivo, “nacional”. Según el título del partido de Hitler, por lo tanto, lo que se propugna es un “socialismo con fronteras despojado, en suma, del internacionalismo de Marx.”

belloadolfo

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