Mar 212010
 

Las fotos que hoy publicamos las he encontrado en la revista “Crónica” fechadas el 12 de mayo de 1935. Las imágenes muestran la vida que llevaban aquellos que según la ley de Vagos y Maleantes de 4 de agosto de 1933, en plena Segunda República Española, eran ingresados en las llamadas “Casas de Trabajo” pero que no dejaban de ser cárceles.

La citada Ley era conocida popularmente como “La Gandula” y fue aprobada por consenso de todos los partidos políticos. Se trataba de una norma que no sancionaba delitos cometidos, sino más bien, basándose en el aspecto y vida del “futuro” delincuente, supuestamente, trataba de evitar que se cometieran. Mientras estaba en vigor fue una ley injusta, pues es un principio del derecho penal universalmente aceptado aquel que dice “nullum crimen, nulla poena sine lege previa” (no hay delito ni pena sin ley previa).

El artículo donde he encontrado las fotos define a aquellos que se aplicaba la ley y las consecuencias de su aplicación:

“Ese hombre sin afeitar, sucio, mal vestido, tumbón y holgazá, que vemos junto a un solar, durmiendo cara al sol, es un vago. No cabe duda. Cuando tenga hambre se procurará el alimento del modo que le resulte más fácil, aunque desde luego sin preocuparse demasiado de la honestidad del procedimiento. Es el vago habitual con arreglo a la ley. Puede ser y conviene que sea declarado en estado de peligrosidad y sometido a las medidas pertinentes.

También es aplicable para aquellos hombres que se acercan a pedirnos limosna alegando la terrible desgracia de encontrarse en la plenitud de su vida y de su salud sin ganas de trabajar.

Y para los hombres que en los garitos desvalijan con tres pases de bacarra a los incautos. para los que que se inyectan el contenido de una jeringuilla, para los que dicen llamarse López y se llaman García, para nuestros visitantes extranjeros  poco gratos.

¡Que hacer con ellos!

En primer lugar enviarlos al juez especial. El juez con el expediente a la vista dicta las medidas oportunas y el vago o maleante es ingresado en una “Casa de Trabajo”.

Durante su permanencia en la Casa de Trabajo se hace todo lo humanamente posible por su regeneración y aunque lo mismo el director que los jefes y oficiales tienen puesta su alma en hacer hombres de estos despojos, es inútil casi siempre, pues regenerar a estos individuos, cuyos impulsos delictivos no tienen límites, es tanto como pretender volver las aguas de un rio al lugar de origen.

Según el director de la Casa de Trabajo, “cuando se pone a un interno en libertad, se le paga el viaje hasta el sitio donde va a residir y se le entrega un duro como socorro de viaje. Nadie se preocupa más de él. Y la inmediata es robar al día siguiente, si quiere comer. Y si come, es decir, si roba, irremediablemente vuelve a al cárcel. De este modo se establece una cadena sin fin.”


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Mar 132010
 

cartagena

En estos tiempos de “Memoria Histórica escorada” tiende a olvidarse a aquellos que fueron ajusticiados por el bando que perdió la guerra.

Una vez fracasada la sublevación militar, quedando Cartagena en manos del Frente Popular, en la Base Naval de dicha ciudad fueron detenidos y sustituidos sus jefes principales. Lo mismo ocurrió en la base aérea de San Javier, cuyos jefes y oficiales fueron trasladados a Cartagena donde fueron encarcelados en la bodega del barco mercante “España nº3″, donde ya estaban instalados antiguos mandos de la Base Naval, Guardias Civiles y personal civil.

Como nuevos mando supremo de la Base Naval, fue nombrado el Teniente de Navio Antonio Ruiz González y como Jefe del Arsenal al auxiliar segundo maquinista Manuel Gutierrez Pérez. En la foto que encabeza este artículo aparecen con los números 1 y 2, respectivamente.

cartagena1936

El día 14 de agosto de 1936 llega a Cartagena el acorazado Jaime I escorado y con daños en la proa a causa de una bomba de aviación que produjo entre sus tripulación tres muertos y varios heridos. La bomba había impactado en el acorazado mientras se encontraba fondeado ante Málaga.

Ese mismo día, marineros del Jaime I se presentan en el mercante España nº3 y exigen que los detenidos sean ejecutados, sin juicio y en alta mar del mismo modo que habían sido asesinados los oficiales y mandos del acorazado en los primeros días de la sublevación.

Atendiendo a la petición de los marineros del Jaime I, el jefe de la Base Naval, Antonio Ruiz González, ordena que el mercante “España nº3″ se diese a la mar y que el barco quede a las órdenes del tercer maquinista del acorazado, Javier García Rey.

A las 2 y media de la mañana del 15 de agosto el España nº 3 se hizo a la mar. A cinco millas del puerto se ordena que dos piquetes formen uno a proa y otro a popa. Los detenidos en la bodega son sacados al principio de diez en diez y fusilados por los piquetes. Ante la lentitud del procedimiento, se decide que se coloquen en la proa y en la popa, respectivamente, un maquinista y dos marineros con ametralladoras, procedimiento que abrevia las ejecuciones. Una vez asesinados, los fallecidos son arrojados al mar con pesos en los píes.

Asesinados los primeros oficiales, los que estaban en la bodega tuvieron consciencia de su triste final y  pidieron papel para despedirse de sus familias, lo que les fue concedido, aunque sus cartas nunca llegaron a su destino pues fueron tiradas al mar.

Los asesinos, destacando entre ellos los hermanos Rego, se organizaron de nuevo y decidieron cambiar la forma de efectuar las ejecuciones, ésta vez decidieron llamar a las victimas una a una para matarlos al llegar a cubierta.

Finalizadas las ejecuciones se baldeó la cubierta y el “España nº3″ puso rumbo a Cartagena. entrando en el Arsenal sobre las diez y media de la mañana del 15 de agosto. Una vez en el puerto, se comprobó la lista de prisioneros percatándose entonces que cinco de ellos no habían sido ejecutados por lo que se realiza un registro minucioso del barco encontrándose en las bodegas a los que se habían escapado de la muerte. Cuando los encuentra, los llevan a tierra donde fueron también asesinados.

El total de personas que fueron asesinadas en el “España nº3″ fue de 215,  entre los que había oficiales de Marina, del Ejercito y de la Guardia Civil, además de algunos suboficiales y personal civil.

Relación de personas identificadas asesinadas en el España 3

Existe por otra parte una descripción de lo ocurrido escrita por Javier García Rey dirigida al Jefe del Arsenal:

«Tengo el honor de poner en su conocimiento que a las dos horas treinta minutos de hoy salió este buque a la mar para dar cumplimiento a la orden muy urgente de usted, que así lo dispuso. Hallándose este buque fondeado en la bahía, como en días anteriores, pude notar en la dotación cierto nerviosismo, del que en distintas ocasiones he tenido que dar cuenta a usted por parecerme en algún momento peligroso para la seguridad de los detenidos. En el día de ayer, con motivo de la llegada a este puerto del “Jaime I”, averiado y con muertos y heridos por bombardeo aéreo, se observó una mayor indignación en las personas que presenciaban cuantas operaciones se hacían en el citado acorazado y que pedían noticias de lo sucedido. Una vez en el mar, la indignación subió de punto, pidiendo que se hiciera justicia más rápida con los detenidos, porque según ellos lo que se pretendía era substraer a los presos de un castigo ejemplar, ya que no se había tomado una resolución acerca del juicio sumarísimo. Tuve que intervenir, recomendándoles calma y diciéndoles que ya estaban actuando los jueces, pero esto, lejos de calmarles, los excitó más, hasta el punto de que perdí el control sobre ellos. Armados como estaban y con una superioridad numérica manifiesta, me era imposible hacer nada que pudiera evitar sus propósitos. Cuando llevábamos navegando unas cinco millas hacia el Sur con cien grados al Este, fuimos obligados a poner el barco a media marcha. En estos momentos procedieron a llamar a cubierta a las personas detenidas, y colocándolas a la banda de estribor, eran fusiladas por grupos y luego lanzadas al mar con unos pesos en los pies. Cumplidos sus propósitos, después de baldear la cubierta, decidimos volver al puerto, a lo que ellos no se opusieron, marchando el barco entre aplausos, vivas y mueras significativos, de la dotación del “Jaime I”, al arsenal donde se reprodujeron las ovaciones y gritos cuando pasaba frente a los talleres de la Sociedad Española de Construcción Naval y hallándose los muelles y arsenal completamente ocupados por otros varios y marineros.»

Mar 122010
 

erectus

Debemos comenzar este artículo manifestando que hace 100 millones de años, según la mayor parte de la comunidad científica, existió un antepasado común del hombre y los grandes primates, pero hay que llegar a 10 millones para detectar primates antropoides en Siwalik, India y a 4.9 millones para identificarlos en Lothagan, Kenya.

En África existió también en esos tiempos el arbóreo Ramapithecus y apareció el homínido Australopithecus, cuyos primeros restos se hallaron en Taung, Suráfrica, y luego en Olduvai, Tanzania. Pero abundan las controversias pues hoy en día los investigadores tienden a agrupar estos homínidos en el género Australopithecus aceptando dos ramas, Afarensis, y a rechazar las diferencias entre Zinjanthropus, Plesianthropus, Paranthropus y otras denominaciones que mantienen el mismo sufijo.

Los Australopithecus eran bípedos terrestres de baja estatura y poca capacidad craneal, omnivoros, manipulaban herramientas muy rústicas de cascajos de  piedra. Lograron imponerse en su hábitat y multiplicar una población de rasgos muy variados hasta hace un millón de años. En Asia y en África oriental, se han encontrado huellas de una coexistencia no pacífica entre los Australopithecus y el primer homínido del género Homo que apareció hace 2,5 millones de años. Los científicos dudan sobre la existencia de una especie de transición, Homo habilis, antes del Homo erectus de la cultura pebble de Olduvai. olduviense o de cantos rodados. Problablemente los Australopithecus sucumbieron ante la mayor habilidad, y tal vez mayor voracidad, de la nueva especie.

Parece ser que el Homo erectus se impuso a raíz de un cambio climático. Vivió cerca de ríos y lagos, alejado de las selvas conoció el fuego, cazó y utilizó herramientas de piedra tallada, hueso y madera. Emergió hace por lo menos 1,8 millones de años ys primeros restos conocidos aparecieron en Indonensia (Hombre de Java). Su rastro está también en el esqueleto de un niño de nos 1.5 millones de años hallado junto al lago Turkana (Kenya) que mostraba una vista aguda y una mayor capacidad espinal para albergar nervios, y en la mandíbula encontrada en Dmanisi, Georgia, con fósiles de gran felino.  Con los hallazgos surgieron nuevos nombres: Pitecahtropus, Sinanthropus, Atlanthropus, englobados hoy en Homo erectus. La expansión del Homo erectus por Oriente Próximo y Lejano fue muy importante durante el Paleolítico inferior hasta las grandes glaciaciones (-600.000), época de la que data el pitecátropo de Ternifine (Argelia) que utilizaba el fuego, como lo hizo el Hombre de Pekín 100.000 años después.

El Homo erectus tal vez conoció el fuego mucho antes, hace 1,7 millones de años, según los restos chino de Yuanmu, o cundo aparecieron sus utensilios en el valle del Rif, desde donde emigró hace un millón de años por la desecación. Desde -900.000, el Homo erectus atravesó Eurasia y se encontró en Ngandong, Java, con arcaicos Homo sapiens en 100.000. En Europa desarrolló a partir de -500.000 las industrias abbevilliense, clactoniense y achelense para tallar los nódulos de sílex. Como cazador de grandes presas (elefantes, búfalos, antílopes), el Homo erectus tuvo cierta organización social y usó de armas para golpear y lanzar. El fuego enriqueció su dieta con carne asada.

 Posted by at 5:58 pm
Jan 162010
 

Otra navegación por la hemeroteca de la Biblioteca Nacional que da curiosos resultados. Las fotos que hoy publicamos lo fueron también en la revista Nuevo Mundo el 19 de febrero de 1932, a punto de que la Segunda República Española cumpliera un año.

En las citadas imágenes se puede ver el resultado de un asalto a la Catedral de Valencia en el que además de llevarse las joyas de la imagen de la Inmaculada, los ladrones hicieron en pedazos la imagen.

La imagen fue encontrada abierta por la mitad.

La policía examinando la imagen.

Miles de valencianos acudieron a la catedral al conocer la noticia y rezaron una salve de desagravio. La enorme cantidad de gente no cabía en el templo y muchísimos fieles quedaron fuera en la calle, rezando de rodillas.


Acabada la salve los católicos valencianos acudieron a protestar al Gobierno Civil donde fueron recibidos por los Guardias de Asalto con la porra en la mano. Calmados los ánimos una comisión expresó al Gobernador Civil su más enérgica condena.

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 Posted by at 8:04 am
Jan 012010
 

Hitler alcanzó la cancillería de Alemania el 30 de enero de 1933.

Por aquellas fechas en España los medios de comunicación no podían imaginar lo que el ascenso de Hitler al poder supondría a la postre para Europa y el resto del Mundo.

Transcribo a continuación parte de una artículo publicado en la madrileña revista Crónica el 12 de febrero de 1933 que trataba de explicar lo que significaba la expresión “nacionalsocialismo”:

“¿Un farsante? ¿Un ingenuo?

El de ahora es el segundo movimiento nacionalista alemán. ¿El primero? Napoleón lo provocó con sus conquistas en la primera década del siglo XIX. Del dolor de la derrota surgió, sin duda – lentísima gestación, evidentemente-, el Imperio de Bismarck. Del dolor de una derrota que Goethe – ladino- pudo soportar encogiéndose filosóficamente de hombros.

1918.Nueva derrota y nuevo despertar nacionalista. Los tiempos han cambiado, e Hitler se da cuenta de que no basta la exaltación de la patria para captar adeptos. Y encuentra la fórmula, mezca de nacionalismo y socialismo. ¿En que proporción? No se sabe. Ni los mismos jefes nazis lo saben. (Entre las muchas cosas referentes a su propio programa que no saben los jefes nazis.

Pero queda aún la duda, esta superduda: ¿Se trata, efectivamente de una mezcla de nacionalismo y socialismo -sea cual fuera la proporción- o de una substancia socialista adjetivada de nacionalismo? Porque en el espíritu de la lengua alemanam, la expresión “nacionalsocialismo” declara un substantivo, socialismo y un adjetivo, “nacional”. Según el título del partido de Hitler, por lo tanto, lo que se propugna es un “socialismo con fronteras despojado, en suma, del internacionalismo de Marx.”

belloadolfo

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 Posted by at 11:49 am
Dec 062009
 

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Seguro que algunos, al leer el título del presente artículo, han pensado que tan luctuoso suceso ocurrió en los años 30 del siglo pasado, cuando algunos veían una sotana, agarraban la pistola y además la disparaban con dirección del pobre cura de turno, pero no, el asesinato que aquí se narra ocurrió el 18 de abril de 1886.

Paso a transcribir el relato de los hechos según varios diarios de la época (El Progreso, El Resumen y La Época) :

En la mañana del Domingo de Ramos de 1886, el 18 de abril, una multitud se congregaba en la catedral de San Isidro para asistir a los diversos oficios de la Semana Santa. Estaba previsto que el entonces obispo de Madrid-Alcalá, Narciso Martínez Izquierdo, oficiara la solemne ceremonia de la bendición de las palmas.

Don Narciso llegó en un carruaje a la puerta de la catedral y una vez logró zafarse de aquellos fieles que querían besar su anillo prelacial entró en el templo después de subir la escalinata siendo recibido en el atrio por el Cabildo. En ese preciso momento, cuando el obispo iba a penetrar en la iglesia, se le acercó un sacerdote seco y enjuto, quien con fingido acatamiento y cual si fuese a besarle el anillo, y empuñando con su mano derecha un revolver, le disparó tres tiros.

Cayó el prelado, herido y sangrante, sobre la misma puerta de la iglesia, dicen que murmurando frases de perdón para el que le estaba arrancando la vida, mientras el cura asesino gritaba “me he vengado”.

Mientras el obispo era introducido en una de las habitaciones del centro, el criminal sacerdote, librado por los guardias de seguridad del seguro linchamiento por parte de los fieles, era conducido a la prevención de la calle de Juanelo, de donde se le trasladó a la Prisión Celular.

¿Quién era el asesino?

Se llamaba Cayetano Galeote Cotilla, era natural de Vélez-Málaga, había llegado a Madrid en 1880 y contaban que vivía con una señora de mediana edad llamada Tránsito Darda en la calle Mayor número 61. Parece ser que a poco de instalarse en Madrid fue adscrito a la igleisa de la Encarnación y a la parroquia de San Marcos y llegó a oficiar en San Ginés.

¿Cual fue el móvil del crimen?

Parece ser que el pendenciero sacerdote (en un par de ocasiones había acabado en los calabozos madrileños por cruzar puños con otros curas) culpaba al asesinado obispo de la siguiente ofensa: en cierta ocasión a Galeote se le había confiado una de las misas que se celebraban en la capilla del Cristo de la Salud, sita en la calle de Atocha, siendo a poco, despedido por el rector, debido a su carácter pendenciero y exigente. Quejóse el criminal del supuesto agravio al obispo de Madrid-Alcalá y este, que por lo visto no consideró oportuno hacer pesar su autoridad sobre la Congregación que lo había separado, envió al sacerdote a una parroquia de Chamberí. A partir de este hecho el cura se dedicó a enviar cartas a su obispo en las que le exigía la reparación del supuesto daño causado. El silencio del obispo a las reclamaciones de Galeote le irritó de tal manera que planeó el asesinato de su superior.

El pobre obispo no murió inmediatamente después de recibir las tres balas procedentes de los disparos de su sacerdote sino que falleció a las cinco y media de la tarde tras un sufrimiento considerable. Conducido su cadáver al palacio episcopal sito en la calle de San Justo, hecha la autopsia judicial y embalsamado fue expuesto a la contemplación del público en una capilla ardiente que se instaló en el salón del trono.

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La Justicia de Dios y la de los hombres

Mientras la justicia de los hombres se disponía a descargar todo el peso de la ley sobre el cura Galeote, la Justicia de Dios y una larga reclusión, provocaron al sacerdote grandes desequilibrios mentales que le privaron de su escasa razón. Considerándole más enfermo que criminal, como a un loco se le trató, siendo recluido en un manicomio donde acabó sus días olvidado de si mismo, sumido en el “no ser”, tal vez, sin recordar los pormenores de la tragedia de que había sido protagonista.

 Posted by at 10:15 am