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La Segunda Guerra Púnica

Durante la I Guerra Púnica (246/241 a. C.), Cartago y Roma se disputaron la posesión de Sicilia, venciendo los romanos por tierra y mar. Cartago se vio precisada a pedir la paz que le fue concedida a cambio de abandonar la isla a Roma y al pago de cuantisimas indemnzación de Guerra.

Buscando la revancha a la citada derrota, desembarco en el año 237 a. C. en la península ibérica el general Amílcar Barca, con la intención de restablecer el poderío púnico.

Pese a la tenaz resistencia de los saguntinos fácilmente sometió el general Amilcar Barca la costa oriental, aunque la lucha duró nueve meses.

En el año 231 a. C. Roma envío una embajada a Amílcar pidiendole explicaciones sobre la campaña que realizaban los cartagineses en la Península Ibérica, a los que Amilcar les dío una explicación que les pareció razonable: Cartago luchaba para conseguir la indemnización debida a Roma.

Amilcar Barca resultó muerto en las inmediaciones de Elche (Murcia) al serle tendida una emboscada por un reyezuelo local llamado Orisson en el año 229 a. C.

A Amilcar le sucedió su yerno Asdrubal, que extendió el dominio cartegines al alto Guadiana. Se atrajo hacia Cartago los nativos de la peninsula, poniendo en pie un ejercito de 50000 infantes y 6000 jinetes. Fundó en el año 228 la ciudad de Cartagena.

Ante el avance púnico Roma envío una nueva embajada en virtud de la cual Roma y Cartago, firmaron el Tratado del Ebro (226 a. C.), que establecía en este río la frontera cartaginesa.

En el año 221 a. C. Asdrubal fue asesinado por un celta que quiso vengar la muerte de su caudillo, el régulo Tago, a quien el general Púnico había hecho crucificar.

A Asdrubal le sucedió Anibal, hijo de Amilcar, que había heredado de su padre el odio a los romanos. En el año 220 a. C., en pretexto de que sus habitantes hostigaban a los protegidos por Cartago, vecinos de Teruel, sometió Sagunto (aliada de Roma) a un durisimo cerco de ocho meses que terminó con el incendio de la ciudad y el suicidio de sus habitantes.

Roma envió una nueva embajada a Cartago esta vez con el propósito de que el General Anibal les fuera entregado para que respondiera de la agresión a Sagunto, exigencia que fue rehusada, declarándose y comenzando la segunda guerra púnica.

Anibal reunió un potente ejercito y en abril del 218 a. C. cruzo el Ebro, contando con 60000 infantes, 6000 jinetes y varios elefantes. Se adueño de la Galia Cisalpina. Derroto a los romanos junto a los ríos Tesino y Trebia, y en las cercanias del lago Trasimeno (mayo del 217 a. C.), causando enormes perdidas al adversario. En Cannas (Agosto del 216) consiguió su máxima victoria, siendo aniquilado lo mejor del ejercito de Roma, cuya existencia quedo seriamente comprometida, llegando Anibal casi a las puertas de la capital, en que no entró por falta de decisión y las perdidas sufridas en los combates.

Roma, sobrevivió, y en vez de atacar directamente a Anibal, envió tropas a la Península para atacar las bases de aprovisionamiento de Aníbal e impedir el envío de refuerzos. El senado Romano destacó a Publio Cornelio Escipión, que dejo parte de sus tropas a su hermano Cneo. Desembarco en Ampurias en el año 218 a. C.

Después de someter la zona costera comprendida entre los Pirineos y el Ebro, y apoderarse de Tarraco (Tarragona), que pasaría a convertirse en el cuartel general del ejercito romano, en el año 216 a. C. los Escipiones cruzaron el Ebro, derrotando y tomando Sagunto (215), prosiguiendo hacia Lucentum (Alicante) y Linares.

El hermano de Anibal, Asdrubal Barca, que se encontraba en Africa, regresó a la peninsula iniciando una ofensiva con la colaboración de los generales púnicos Giscón y Magón. Los Escipiones perdieron sus vidas, Pulblio en Cástulo y Cneo, en Iliturgi (cerca de Jaen). En poco tiempo los romanos perdieron lo conquistado manteniendo unicamente una estrecha franja de territorio en la costa catalana.

En la primavera del año 209 a. C., el Senado romano envío al proconsul Publio Cornelio Escipión Emiliano “el africano” tomando con una flota mandada por Cayo Lelio, Cartago Nova (Cartagena). Poco después derrotó a los Cartagineses en Baecula (Bailén). Asdrubal logró cruzar los Pirineos para ayudar a Anibal, pero fue derrotado y muerto en la batalla del río Metauro (207 a. C.), año en el que Escipión acabó con la última resistencia cartaginesa en la Peninsula, en Gades.

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