La pantalla de lámpara de piel humana

Por su interés reseñamos el siguiente artículo publicado en La Razón:

Cuando era pequeño, las cosas eran así en la zona de clase trabajadora en Flushing (Queens), donde creció. «Los chicos más duros eran los italianos. Y también los irlandeses. Y luego estabámos los judíos. Nos peleábamos. Y, claro, si me decían que me querían convertir en una lámpara de piel, tenía que responder», recuerda con una sonrisa, pero con los puños cerrados golpeando al aire, aquellos momentos de su infancia. Hasta aquí llegaba para Jacobson la leyenda de, para ser más exactos, las pantallas de las lámparas hechas con piel de judíos durante la Segunda Guerra Mundial en el campo de concentración de Buchenwald.

Conocido por los experimentos humanos y vejaciones que llevaron a cabo el comandante Karl Koch y su mujer Ilse, la «Loba de Buchenwald», este lugar se estableció en julio de 1937 cerca de Weimar. Fue uno de los primeros y mayores campos creados en Alemania, donde se encerró a judíos, polacos, eslovenos, criminales, homosexuales y prisioneros de guerra, entre otros. Allí murieron alrededor de  50.000 personas, como resultado de los abusos y los trabajos forzados, entre otros crímenes. Alrededor de 10.000 fueron víctimas de las ejecuciones y otros de la crueldad de los guardas de las SS.

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