Sentencia: “El contagio de la hepatitis B no puede calificarse de enfermedad grave”

balanza-justicia2

Según Sentencia del Tribunal Supremo, Sala de lo Penal, de 1 de Abril de 2013, Recurso Nº: 1255/2012:

“Los hechos enjuiciados consisten en que el acusado mantuvo varias relaciones sexuales con la recurrente sin advertirla de que padecía Hepatitis B y sin adoptar precauciones para evitar el contagio, contagio que efectivamente se produjo y determinó a la recurrente un brote agudo de Hepatitis B que curó, sin dejar ningún tipo de secuelas, en sesenta días. Estos hechos han sido calificados por el Tribunal de Instancia como un delito de lesiones del Art. 147 CP 95, por la concurrencia de dolo eventual, delito que considera prescrito, dado el transcurso de más de tres años desde que se produjo el contagio, y también desde la total curación, hasta la fecha de presentación de la denuncia.

En la doctrina de esta Sala, la STS 129/2007, de 22 de febrero, con cita de la STS 1299/2005, de 7 de noviembre , constata la falta de un criterio legal de interpretación para la integración de una determinada enfermedad en el concepto que determine la aplicación del tipo prevenido en el Art. 149 CP , que exige que el resultado lesivo determine la causación de una grave enfermedad somática o psíquica .

Esta ausencia de criterio legal obliga a la adopción de un criterio jurisprudencial estricto y riguroso a la vista de la importancia de la pena prevista al respecto, como elemento normativo del tipo que requiere una ponderación judicial de las circunstancias de cada caso. Y también en aplicación del principio de proporcionalidad por el cual debe existir una equivalencia valorativa entre la enfermedad grave y las pérdidas de miembros u órganos principales, la deformidad grave, la impotencia o la esterilidad, que son los resultados típicos que el Código Penal prevé como agravaciones por el resultado producido por la acción.

FJCO CUARTO.- (…) Ahora bien, en el caso actual, no concurren los referidos requisitos. En primer lugar no se ha ocasionado una enfermedad crónica, sino un brote agudo que ha curado sin secuelas. En segundo lugar no existe una afectación física permanente, ni tampoco síquica. Y, en tercer lugar,no se afecta tampoco a la capacidad laboral.
La enfermedad contagiada, por tanto, y con independencia de su consideración desde el punto de vistaestrictamente médico, no puede calificarse de grave enfermedad, a los efectos penales de su equiparación con una lesión que deja graves secuelas permanentes (ceguera, sordera, pérdida de miembros principales, impotencia, esterilidad, etc), que son los supuestos prevenidos en el art. 149 1º, pues lo impide el principio de proporcionalidad.
En el caso actual, la enfermedad solamente requirió, conforme al relato fáctico, un tratamiento médicoconsistente en seguimiento y determinación de serologías con normalización a los dos meses de las enzimas hepáticas, así como negativización del antígeno de superficie para el virus de la Hepatitis B, no constando ninguna secuela anatomofuncional, tardando en curar completamente sesenta días, de los que solo cinco fueron de hospitalización. Sin restar importancia médica a la enfermedad padecida, lo cierto es que lo normal es que en la mayoría de los casos estos brotes curen sin secuelas, como afortunadamente le sucedió a la recurrente, por lo que procede confirmar el ponderado criterio de la sentencia de instancia, con desestimación del recurso.

La Sentencia